¿Eres consciente de los riesgos de las dietas milagro?

jueves, 5 de mayo de 2016
Mucha gente recurre a este tipo de dietas, y, aunque los profesionales avisan de sus negativas consecuencias, siguen teniendo un alto porcentaje de éxito. Las dietas milagro son muy recurrentes en un alto porcentaje de la población, especialmente mujeres. Éstas se caracterizan por ofrecer una pérdida de peso rápida y sin esfuerzo, con resultados supuestamente efectivos.

No están supervisadas por ningún médico, son excluyentes ya que eliminan algunos alimentos del régimen alimenticio, aportan menos energía provocando carencias nutricionales y no enseñan a adquirir ningún hábito de vida saludable. Por tanto, no se pueden mantener a largo plazo.

La doctora Amaro explica que “todo tratamiento para perder peso debe estar supervisado por un profesional que valore el estado de salud del paciente al inicio y ver así que no existe ninguna patología que pueda agravarse por el tratamiento”.

Nunca una dieta milagro puede ser efectiva a largo plazo, ya que la pérdida de peso que se produce en este tipo de regímenes viene provocada por la reducción de líquidos, electrolitos, reservas de glucógeno y proteínas corporales pero no de grasa. Cuando finaliza el tratamiento, se vuelven a recuperar kilos perdidos e incluso alguno más.

¿CUÁL ES SU RIESGO?

- Efecto rebote: se produce en todas las dietas milagro dado que no enseñan a adquirir unos hábitos de vida que se mantengan en el tiempo. La doctora señala que es fundamental “aprender qué comer, cómo comerlo, y cuándo comerlo para que un tratamiento de pérdida de peso sea efectivo y duradero”.

- Carencias alimentarias: gran parte de las dietas basan su eficacia en el consumo exclusivo de determinado tipo de alimentos y la exclusión total de otros. Se debe garantizar que todos los grupos alimenticios se incluyan en la dieta, solo así se aportan todos los nutrientes que el organismo necesita. Por tanto, se deben consumir frutas, verduras, carnes, pescado, frutos secos, azúcares, minerales, lácteos…

- Alteraciones en el metabolismo: el metabolismo basal es el gasto de energía que el cuerpo hace para sobrevivir. Viene predefinido genéticamente y a partir de los 30 años comienza a ralentizarse. Cuando el cuerpo se somete a una gran cantidad de dietas estrictas, se pone en “modo ahorro, previendo que pueda llegar otro periodo de carencia”. Aumentar el metabolismo debe ser el objetivo para mantener la pérdida de peso, y las dietas milagro hacen justo lo contrario.

- Alteraciones cardiovasculares, dermatológicas o hepáticas: provocadas por la falta de nutrientes y el deterioro del cumplimiento normal de las funciones del organismo.

- Trastornos alimentarios, como anorexia y bulimia.

- Alteraciones neuropsíquicas, como insomnio, irritabilidad, o ansiedad.

Via consalud.es

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